En un principio se llamaba solamente Tabanera. Se le añadió "Luenga" por se alargada, larga ya que contaba con muchos habitantes. El significado de "tabanera" es por la abundancia de tábanos. Viajando de Segovia a Valladolid, antes de llegar a Carbonero el Mayor, el caminante deja Tabanera la Luenga a mano izquierda. La carretera pasa por una pequeña área industrial en la que aparece una gran fábrica de piensos y otras de embutidos y jamones que se han establecido allí en los últimos años. El pueblo queda un poquito más apartado, y su caserío ya indica que el número de sus vecinos no es elevado (62 en el año 2005). Entre los edificios, sobresale la iglesia de San Vicente Mártir, un edificio de no muchos siglos de antigüedad en cuyo interior se puede contemplar un precioso Calvario con la Magdalena, de madera policromada, realizado finales del siglo XVIII o comienzos del XIX por un autor anónimo. Esta obra formó parte de la exposición “El Árbol de la Vida”, perteneciente a “Las Edades del Hombre”, que se celebró en Segovia en el año 2003. El pueblo también cuenta con una ermita, llamada de la Vera Cruz o también del Santo Cristo, situada a las afueras del pueblo, y de no demasiado valor artístico. El “Censo de la Corona de Castilla” realizado en el año 1591 indica que Tabanera la Luenga contaba con 38 vecinos, entre los que había un clérigo. Escribe Pascual Madoz, poco antes de 1850, que su terreno es “llano, flojo y árido, pues apenas se encontrará una obrada de primera calidad, siendo de segunda la tercera parte y de tercera las obras dos”, advirtiendo a continuación que “la laboriosidad y el esmero en el cultivo hacen, sin embargo, producir regularmente a las tierras”. Añade también que los productos principales son trigo, cebada, centeno, algarrobas, algo de garbanzos, patatas y vino. “Excede de lo necesario para el consumo, y el sobrante se vende bien a los panaderos de Carbonero que van a buscarlo o bien en los mercados de Segovia, Fuentepelayo o Santa María la Real de Nieva, de cuyos puntos se importa lo necesario para vestir”. En esa fecha, el pueblo tenía 36 vecinos, que sumaban 137 almas. Un siglo después, la “Monografía de la provincia de Segovia”, indica que el caserío del lugar estaba compuesto por 65 viviendas, aproximadamente, y 30 edificaciones de uso diverso. Su población era entonces de 263 habitantes, y las principales producciones eran cereales, algarrobas, vino y hortalizas, criándose ganado lanar. Hoy en día, la agricultura sigue siendo importante en la economía del pueblo. Las fiestas más animadas del lugar suelen ser las de la Virgen del Rosario, el primer fin de semana de agosto y, pocos días después, la del Santo Cristo de la Vera Cruz.
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